Durante el verano de 1940, el mundo contenía el aliento, mientras las Fuerzas Aéreas Británicas y la Luftwaffe alemana disputaban una batalla a muerte. Esta batalla duraría 114 días, derribaría casi 3.000 aviones, produciría 3.800 bajas en las tripulaciones aéreas y ocasionaría la muerte de más de 30.000 civiles. La maquinaria de guerra nazi había conquistado todo a su paso, sólo Gran Bretaña se interponía en su camino hacia la dominación total de Europa.
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